Dos estudios, uno publicado en el New England Journal of Medicine (NEJM) y otro en el The Lancet Oncology, plantean que reducir la dosis total de radiación
aplicada, pero a su vez, hacer sesiones más intensas (llamada técnica hipofraccionada), no agrava los efectos secundarios a largo plazo y tampoco aumenta el riesgo de que el cáncer vuelva a reaparecer.
En el estudio publicado en el NEJM, el equipo dirigido por Carolyn Freeman, perteneciente al Hospital de Montreal en Canadá, siguió a más de 1.200 mujeres durante un período de 12 años. La mitad de las participantes recibió 50 Gy en un plazo de cinco semanas (tratamiento standard), frente a otras 622 mujeres que acumularon una dosis de 42,5 repartidas en tres semanas. Al cabo de una década, las tasas de recurrencia en ambos grupos eran prácticamente idénticas (6,7% y 6,2%, respectivamente); y, además, las mujeres mostraron una estética excelente en ambos grupos sin ninguna diferencia (con un 71,3% y 69,8% de satisfacción).
El segundo trabajo, dirigido por Penelope Hopwood, del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, Reino Unido, se dedicó a analizar los efectos secundarios de la radiación, para ver si la técnica hipofraccionada repercutía de forma negativa en las secuelas. Observaron que los problemas de movilidad del brazo, las molestias en la zona radiada (endurecimiento y rigidez, fundamentalmente) y la apariencia del pecho, no diferían tampoco entre la radioterapia convencional y la hipofraccionada.
La técnica hipofraccionada, según señalan los autores y otros especialistas, repercute en una mejor calidad de vida de las mujeres, ya que evita la pérdida de tiempo y alteracione en la forma de vida, de las pacientes que deben trasladarse grandes distancia, entre su domicilio y el hospital donde reciben la terapia.








